Llegar a Cadaqués requiere su tiempo, y ese es precisamente el encanto del lugar. La única carretera serpentea por el cabo de Creus y desciende por el otro lado hacia un conjunto de casas blancas alrededor de una bahía en forma de herradura. La dificultad del trayecto ha mantenido a raya a los grandes resorts, y el pueblo ha permanecido tal como lo encontraron los artistas hace un siglo: encalado, un poco surrealista y silenciosamente hermoso.
El pueblo de Dalí
Salvador Dalí pasó gran parte de su vida aquí, y su casa en la cala vecina de Portlligat es ahora un museo: un laberinto de cabañas de pescadores que construyó a lo largo de décadas, con un enorme huevo en el tejado y una piscina con forma de falo. La entrada es con ticket cronometrado y los espacios son limitados, así que reserve con antelación. La luz y las rocas irregulares que lo obsesionaban todavía están presentes en cada rincón.
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Cap de Creus: donde los Pirineos se encuentran con el mar
Justo más allá del pueblo, el parque natural de Cap de Creus es el punto más oriental de la península ibérica: un cabo desgastado por el viento, con rocas retorcidas, calas escondidas y un faro solitario con un restaurante adosado. Es un lugar ideal para caminar, nadar entre las rocas y observar cómo el viento de tramuntana provoca extraños fenómenos en el mar.
Cómo llegar a Cadaqués
El aeropuerto más cercano es Girona-Costa Brava (GRO), a aproximadamente una hora; Barcelona El Prat (BCN) está a unas dos horas y media. De cualquier manera, esa última carretera de montaña no es recomendable abordarla cansado tras un vuelo, y es aquí donde un traslado privado se convierte en una gran opción: su conductor se encarga de las curvas cerradas mientras usted disfruta de las vistas. Reserve un traslado a Cadaqués o consulte nuestros traslados privados en Cadaqués.








